Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México

 

José Luis Mazoy Kuri, ¿Hidalgo?...el bribón del cura,
México, P7 Ediciones, 2002, 257 p.

Héctor Díaz Zermeño
Escuela de Estudios Profesionales Acatlán, UNAM


Las fuentes

Hacer la reseña de una obra que supuestamente es una novela parecería sencillo en caso de que así fuera en su sentido etimológico, es decir, de "hechos interesantes de la vida real, que parecen ficción",[ 1 ] pero no en éste, en que el autor, si bien por un lado elimina el aparato crítico, por otro menciona a varios autores que hacen referencias a diferentes archivos, así como alusión a dos periódicos de la época, el Despertador Americano y algunas Gacetas, mostrando que su bibliografía sobre Hidalgo y Allende es casi exhaustiva, por lo menos hasta donde conocemos. Lo anterior nos permite saborear más bien un ensayo académico al mismo tiempo que un relato muy interesante, armado y ubicado en su época, no sólo como crónica sino como un condensado de reflexiones de muy diversa índole sobre la razón de ser de la independencia y la forma en que se fue gestando.

Si bien para el lector nacionalista la narración es de enorme interés y fluida, para el estudioso de la historia resulta además una lección de fuentes primarias que, aunadas a las secundarias, se pueden consultar al final de la obra. Ofrece no sólo un panorama general de lo que ocurría en la Nueva España sino, además, una visión muy particular de cómo se fueron conjuntando las circunstancias que, desde España, dieron lugar a la independencia empujando materialmente al estallido de las acciones, en torno de los personajes que constituyen el eje de la novela: Hidalgo y Allende.

Entre éstas destaca el deterioro de la casa reinante. Con ello el autor pone la mano en la llaga en los defectos de Carlos IV y de su hijo Fernando VII de forma sutil, clara y elegante, sin necesidad de morriña alguna ni de emplear el calificativo de El Imbécil que le endilga Fuentes Mares al hijo, quien subraya que:

al nacer no figuraba aún en la corte don Manuel Godoy, marido ilegítimo de sus dos progenitores, y del que habiéndose casado en 1802, su esposa doña María Antonia de Nápoles llegó a reconocer que se había unido a "un marido tonto, ocioso, mentiroso y envilecido", y de quien su madre, la reina María Luisa, escribía a su amado Godoy en 1806 lo siguiente: ¿Qué haremos con esta diabólica sierpe de mi nuera y con el cobarde marrajo de mi hijo? [ 2 ]

Sobre el rey Carlos IV, el autor relata que, con motivo de los festejos de la colocación de su estatua ecuestre, ello alegró

a la gente que, habiéndose enterado de que el primer caballo había sido de madera, le puso el sobrenombre de "caballito de Troya" y que con el tiempo se refería a él simplemente como "el caballito". Triste destino el del rey cuyo nombre no importaba, no era la estatua del rey Carlos sino únicamente "el caballito", que por cierto de potrillo no tiene nada, se trata de un extraordinario garañón que soporta el peso de un monarca muy gordo y que, en honor a la verdad y hablando en castizo, es demasiado caballo para tan poco jinete, y lo que ha llamado la atención es que el animal quedó muy bien dotado con exceso de bronce en cierta parte del cuerpo, quizás haciendo pensar en su momento al señor Tolsá que debería haber usado ese "de más" en la misma zona al modelar al rey Carlos. [ 3 ]

Sirva este último detalle para mostrar la conjunción entre la realidad y la amenidad del manejo de las fuentes como una de las causas trágico-cómicas que cualquiera diría que suscitaron la sensibilidad de los que, percatándose de la debilidad de la corona, podrían lanzarse en la aventura de una independencia, aprovechando tal coyuntura. No hay que olvidar mencionar que esa misma corona estaba necesitada de fondos para luchar en contra de sus enemigos, por lo cual estaba obligando, a partir de 1804 con la promulgación de la Real Cédula de Consolidación de Vales, a los mismos españoles residentes en la Nueva España a enviar más contribuciones, lo que llevó a la sublevación de la Iglesia y de los comerciantes encabezados por Gabriel de Yermo en contra de la metrópoli.

Así, el aspecto anecdótico, unido a la solidez del estudio de las causas económicas de la independencia, se va desarrollando ligado al aspecto político y social con la narración de cómo se van sucediendo los virreyes de la Nueva España; el encuentro de Hidalgo y Allende; su asociación con la corregidora de Querétaro, doña Josefa, y la forma en que el primero fue empujado por el segundo para encabezar a las masas de indígenas debido a su indiscutida influencia moral, pero siendo realmente don Ignacio Allende el corazón militar del movimiento de independencia.

Una de las tesis centrales

Desde el punto de vista de los acontecimientos concomitantes a la independencia en la madre patria, Mazoy es por demás preciso y va dejando asentada en varias partes una de sus tesis centrales, entreverada muy hábilmente con los diálogos de don Manuel y su familia, en donde éste subraya que: "Casi parecía que la Conquista la habían llevado a cabo los naturales de estas tierras y la independencia la estaban fraguando los españoles".[ 4 ] Luego, ligado a la de que si éstos lucharon por la independencia había sido porque en realidad estaban en contra del gobierno francés que se había apoderado de España, agregó el hecho de que lo que los españoles habían querido era terminar con un gobierno local, opresor de los hombres que habitaban lo que en conjunto era la Nueva España, un reino dentro de otro reino mayor, el español, con la idea de romper definitivamente con España, ya que además el territorio, las costumbres, la religión y los intereses comenzaban a ser comunes a todos los pobladores, sin tener autonomía, y de todos modos esto respondía a un deseo de bienestar general y se principiaba a hablar de "país".[ 5 ]

Los personajes centrales: Hidalgo y Allende

Si bien es posible que el autor de esta magnífica novela haya tomado en consideración las obras clásicas de Mora, Zavala, Bustamante y el enfoque muy sui generis de don Lucas Alamán, también menciona algunos datos que se encuentran en el Hidalgo íntimo, del doctor José María de la Fuente. Además de agradecerlo porque se trata de una obra imposible de adquirir en el mercado ya que fue publicada en 1910, esto último hace que encomiemos y recomendemos más la de Mazoy, ya que incluso Ezequiel A. Chávez, en Hidalgo,[ 6 ] lo cita de modo permanente, señalando por supuesto otras de sus fuentes de información, que también son señaladas por el licenciado Mazoy Kuri. Así, el carácter de novela, en realidad se transforma en la obra de un profesional de la historia, ya que en ésta la interpretación histórica y psicológica de los personajes cobra mayor relevancia, no sólo porque devela los amoríos secretos y las respectivas progenies de Hidalgo y Allende -como el hecho de que al primero, según Chávez, se le han llegado a detectar hasta tres mujeres y al segundo se le atribuye, según el decir popular, el haber embarazado a la corregidora, aun cuando siempre sintiera nostalgia por su querida y difunta esposa Agustina, justificándolo con que "hay amores y amores"- sino porque nuevamente va conjuntando lo anecdótico con lo documental, intercalando estos amoríos con el desarrollo de las acciones militares y las diferencias entre ambos amigos y líderes de la revolución de independencia.

Así pues y con base en fuentes bibliográficas y documentales, el autor muestra cómo Allende fue en realidad el cerebro militar, el maestro de la estrategia y el gestor del movimiento que aceptara encabezar Hidalgo por insistencia de don Ignacio. Asimismo Mazoy Kuri subraya lo disciplinado del militar, que siempre se le había subordinado, combatiendo a los realistas en Aculco, Las Cruces, Guanajuato y Puente de Calderón, y al mismo tiempo expresa el disgusto y desilusión de Allende al ver que Hidalgo, conforme iba pasando el tiempo, además de hacerse llamar alteza serenísima, dejaba arrodillarse a quien lo quisiera saludar, que lo lleva a pensar que lo que había perdido al cura había sido "su soberbia y su empecinada testarudez en materia de guerra", por lo cual lo llegó a desconocer como jefe del movimiento, para colocarse él mismo en su lugar.

Por otro lado y en forma continua el autor hace alusión a las arbitrariedades de Hidalgo a través de los diálogos entre Allende y don Manuel, por la forma en que dejaba que la masa de hombres que se decían parte del ejército insurgente y sin ningún sentido de independencia se vengaran de los españoles, asesinándolos en forma brutal y apoderándose de sus bienes, pues cargaban con tantas cosas como sus fuerzas se los permitían y a cuanto lugar iban para pelear contra los realistas emigraban con ellos. Hidalgo finalmente aceptó el reproche, aunque lo justificó con que no había otra cosa que hacer sino permitirlo a cuanta gente lo seguía, expresando a Allende que ¿qué sabía él de las carencias y tristezas de este pueblo?[ 7 ]

Por otro lado, Allende le decía a Hidalgo:

Usted sabe de Dios, pero nunca ha estado en el infierno de una batalla, todos los muertos pesarán sobre su conciencia, está mandando a esos pobres infelices al matadero y, ahora que puede terminar esta lucha, usted se niega a seguir [...] detenga a sus indios y déjenos entrar en la capital ya [...] si nos marchamos ahora, no será lo suficientemente grande el territorio para huir. [ 8 ]

Ante tal conflicto, lo que tenía que suceder, sucedió. Tras de la derrota en Puente de Calderón, Hidalgo y Allende tuvieron que huir al norte, donde fueron capturados por las fuerzas de Calleja en Acatita de Baján, después de lo cual fueron enjuiciados, fusilados y decapitados, y sus cabezas fueron colocadas en cada esquina de la Alhóndiga de Granaditas, junto con las de Aldama y Jiménez.

Epílogo

Es obvio que el día de hoy existe ya una buena cantidad de historias y novelas sobre la Independencia, pero para quien desee penetrar más a fondo en este periodo sin mayores complicaciones, tal vez alguien sugeriría otras más, según el giro profesional que se tenga o la ideología que se sustente, qué mejor que leer la obra de Mazoy Kuri, donde con una prosa amena y una fuerza lógica de admirar para ser una novela amarra una y otra cosa.

Si acaso, y eso porque don Manuel (que es el personaje central que establece los diálogos entre Allende e Hidalgo) nos dice que no encontró el significado de gachupín,[ 9 ] nos atrevemos a señalar el origen histórico que nos da de él: Luis Reed Torres, en Periodismo en México, nos dice que debido a la pugna entre criollos y gachupines los segundos pegaron lo siguiente en varias esquinas de la gran ciudad:

En la lengua portuguesa,
al ojo le llaman cri,
y aquel que pronuncia así
aquesta lengua profesa.
En la nación holandesa
ollo le llaman al C...
y así con gran disimulo,
junto el cri con el ollo
lo mismo es decir criollo,
que decir ojo de c...

A lo que los criollos contestaron con la siguiente décima:

Gachu en arábigo hablar,
es en castellano mula:
Pin la Guinea Articula
y en su lengua dice dar.
De donde vengo a sacar
que este nombre gachupín
es un muladar sin fin,
donde el criollo siendo c...
bien puede sin disimulo
ca... en cosa tan ruin.
[ 10 ]

[ 1 ] Diccionario de la Real Academia de la Lengua, Madrid, Talleres Gráficos de Unigraf, 1992, p. 1027.

[ 2 ] José Fuentes Mares, Las mil y una noches mexicanas, México, Grijalbo, 1984, p. 139-140, v. II.

[ 3 ] José Luis Mazoy Kuri, ¿Hidalgo? ...el bribón del cura. Vivencias de don Ignacio Allende, México, P7 Ediciones, 2002, p. 52.

[ 4 ] José Luis Mazoy Kuri, ¿Hidalgo?...el bribón del cura. Vivencias de don Ignacio Allende, México, P7 Ediciones, 2002, p. 93.

[ 5 ] José Luis Mazoy Kuri, ¿Hidalgo?...el bribón del cura. Vivencias de don Ignacio Allende, México, P7 Ediciones, 2002, p. 93-94.

[ 6 ] Véase Ezequiel A. Chávez, Hidalgo, México, Jus, 1962.

[ 7 ] José Luis Mazoy Kuri, ¿Hidalgo? ...el bribón del cura. Vivencias de don Ignacio Allende, México, P7 Ediciones, 2002, p. 187.

[ 8 ] José Luis Mazoy Kuri, ¿Hidalgo? ...el bribón del cura. Vivencias de don Ignacio Allende, México, P7 Ediciones, 2002, p. 154.

[ 9 ] José Luis Mazoy Kuri, ¿Hidalgo? ...el bribón del cura. Vivencias de don Ignacio Allende, México, P7 Ediciones, 2002, p. 60.

[ 10 ] Luis Reed Torres, "Antecedentes del periodismo humorístico", en María del Carmen Ruiz Castañeda et al., El periodismo en México. 450 años de historia, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Escuela Nacional de Estudios Profesionales Acatlán, 1980, p. 33-34.

Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, Martha Beatriz Loyo (editora), México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, v. 24, 2002, p. 173-178.

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